Café de Galápagos, el verdadero aroma del encanto

Café de Galápagos, el verdadero aroma del encanto

12 Julio , 2018 / Por: Jennifer Amaya

Levantar una taza de café y llevársela a los labios por la mañana es despertar en el paladar un pequeño universo de delicadas sensaciones y provocar un instante de armonía. Su intenso aroma y exquisito sabor es capaz de inyectar la energía que necesita el cuerpo para emprender una nueva jornada.

¿Quién no ha tomado un café? Mucha gente lo consume. Sea para empezar el día o para escaparse de la rutina del trabajo y ser parte de una tertulia. Esta bebida legendaria siempre será un excelente complemento.

Durante mi recorrido por las Islas Galápagos, famosas por ser un laboratorio viviente en evolución, pude descubrir el verdadero aroma del encanto. En esas tierras de origen volcánico no sólo es posible disfrutar de una deslumbrante naturaleza, también es posible deleitar el paladar con un “Café de Galápagos”.

La primera vez que probé el café originario de las islas fue en la Reserva de Tortugas Gigantes “El Chato”. Al finalizar mi recorrido degusté esa exquisita bebida, mientras observaba a las tortugas caminar lentamente por el lugar.

Aquel día, una ligera llovizna humedecía la vegetación y el café abrigaba cada espacio de mi cuerpo haciendo mi estancia aún más placentera. Un olor a turba, ceniza y tierra, con notas frutales vino a mi olfato. Sentí una acidez fuerte en mi boca acompañada de una leve amargura que creó una sensación agradable y prolongada en mi paladar. Mmm… ¡qué delicia!

Pero, ¿cómo llegó el café a las islas? Leí que su historia data de los años 1866 y 1879 cuando Manuel J. Cobos, primer dueño de la isla San Cristóbal, llegó para instalar la hacienda “El Progreso” y trabajar en la orchilla (un liquen usado como colorante para telas), caña de azúcar y el café. Como parte de su emprendimiento importó semillas Bourbon Arábica de las colonias francesas del Caribe, por tener las características más cercanas a su idea de un buen café. En 1914, con el deceso de Cobos, las plantaciones de café quedaron abandonadas.

Setenta y seis años después, en 1990, la familia González – Duche compró la Hacienda “El Progreso”, bautizándola como “El Cafetal”. Se dedicaron a la reactivación de las plantaciones y convirtieron el lugar en una granja ecológica, orgánica sostenible y de gran atracción turística. Durante esa época otros agricultores de Santa Cruz e Isabela se motivaron a trabajar en la caficultura. Así renació la producción cafetalera en el territorio Insular.

Este impresionante relato me motivó a visitar la finca de Quiman Valle, caficultor desde hace varios años en Santa Cruz. Con una cálida bienvenida, me invitó a recorrer su cafetal para observar cómo se produce este grano.

Con mucha paciencia, don Quiman, como lo llaman en la isla, me comentó que para saborear una taza de esta bebida, el Café de Galápagos pasa por un riguroso proceso productivo. Los granos rojos son recogidos cuidadosamente a mano, seleccionados con mucha atención, son despulpados (le quitan la cáscara), colocados 14 horas en fermentación, secados bajo sombra y finalmente tostados y molidos.

Caminar por las plantaciones de café me hizo comprender que el maravilloso archipiélago ecuatoriano tiene mucho por descubrir. Me encantó su extraordinaria naturaleza pero sin duda alguna, lo que me enamoró de las islas fue el “Café de Galápagos”.

Se cultiva en alturas comprendidas entre los 300 y 550 msnm. Los expertos señalan que la corriente fría de Humboldt hace que las plantaciones de café tengan un microclima equivalente a los 1200 msnm. Las condiciones geográficas, el suelo volcánico, el trabajo minucioso de 135 caficultores y las características gustativas finales hacen del café de Galápagos un producto único y especial.

Desde el año 2015 este producto posee Denominación de Origen, que es un tipo de indicación de procedencia aplicada al producto, siendo ésta la tercera con la que cuenta el Ecuador. Su agradable fragancia, cuerpo y acidez lo distinguen de otros cafés a escala mundial. Las variedades identificadas son: Típica, Bourbon, Caturra, Villalobos, San Salvador, Sarchimor, Catimor y Catuai.

Disfrutar de una taza de café admirando una exótica naturaleza es un privilegio que muchos quisieran tener. Yo me enamoré de las islas por su biodiversidad, su gente y como no por su café.

En la zona poblada de las Islas Encantadas existen varias cafeterías y restaurantes donde se puede deleitar el paladar con esta exquisita bebida. Aquí una lista de lugares donde puedes degustar un buen café:

Santa Cruz: Omg Galápagos, 1835 Coffe Lab, La Garrapata, Fruta Café, Isla Grill, IL Giardino, The Rock y Zayapa Bar-Restaurante.

San Cristóbal: Calypso, Golden y Nativo.

Isabela: Sun & Coffee, Iguana Crossing y El Cafetal Galápagos.

El “Café de Galápagos” ha alcanzado una calificación en taza de 85/100, convirtiéndose en un café de especialidad por su sabor, cuerpo, acidez y aroma inigualables. En las tiendas y supermercados de las islas puedes encontrar diferentes marcas de café 100% galapagueño, listo para preparar.

Y tú, ¿te atreves a descubrir el aroma del encanto? Eso y más es el Café de Galápagos.

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