Chocolate de talla mundial ‘made in’ Ecuador

Chocolate de talla mundial ‘made in’ Ecuador

10 Junio , 2014 / Ecuador Travel

El cacao ecuatoriano y sus productos derivados fueron expuestos en el Salón del Chocolate. Foto: Mintur.

@ivannazau

Seguro conoces de Charlie y la fábrica de chocolate, obra de ficción ambientada en Inglaterra que trata de un chocolatero quisquilloso y ermitaño, quien decide dar un inédito tour por su dulce fábrica a cinco personas ganadoras del boleto dorado. En Quito (Pichincha), la capital vivió algo similar en días pasados (del 30 mayo al 1 de junio) cuando se realizó el Salón del Chocolate, sólo que en vez de boletos dorados, la entrada era más asequible (USD $2,50). En su interior el aroma a cacao envolvía los stands y, por su puesto, a los asistentes.

Uno de los protagonistas fue el chocolate cultivado en el Yasuní (Orellana y Pastaza) por una comunidad waorani. Su sabor era intenso y se derretía en la boca. Los expertos lo saboreaban por unos 15 segundos y su veredicto se enfocaba a la excelencia del producto y la necesidad de ser promovido a escala mundial.

 En su interior el aroma a cacao envolvía los stands y, por su puesto, a los asistentes.

Unos stands más allá estaban marcas reconocidas como República del Cacao con su chocolate preparado con pétalos de rosa orgánica; Pacari con sus barras de hierbaluisa y uvilla; Caoni con macadamias y otros sabores, y decenas de marcas que endulzaron la jornada de los visitantes.

Además de barras, había otros productos innovadores como el Chocofango. Este es un tratamiento facial y corporal con chocolate orgánico que favorece la relajación muscular, mejora la circulación y deja la piel aterciopelada. Otros atractivos fueron los licores de cacao y el ganache de tres capas de chocolate, cada una aromatizada con semillas de vainilla, menta y pistacho.

La excelencia del cacao ecuatoriano y la creatividad de los emprendedores para crear productos novedosos son una combinación exitosa.

La excelencia del cacao ecuatoriano y la creatividad de los emprendedores para crear productos novedosos son una combinación exitosa. Ni siquiera Willy Wonka, el chocolatero excéntrico de Charlie y la fábrica de chocolate, tendría en su empresa imaginaria productos tan maravillosos como los que se expusieron en el Salón del Chocolate.