Colada morada: una bebida que sabe a recuerdos.
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Colada morada: una bebida que sabe a recuerdos.

01 Noviembre , 2018 / Por: Belén Llerena

Existen olores y sabores que al percibirlos nos transportan a los recuerdos codificados y almacenados en nuestro cerebro. Noviembre en Ecuador es un momento especial donde se activan los sentimientos profundos vinculados a la muerte, los rituales, las creencias, los sucesos de aquellos que han partido para recordarnos que el cuerpo cumple un proceso, pero el alma puede continuar en la búsqueda de una vida en otra dimensión.

La tradicional celebración del “Día de Difuntos” en el país reúne en la mesa a toda la familia para aromatizar dulcemente el ambiente, en las grandes ciudades. Son los recuerdos que despierto cuando percibo y saboreo la tradicional colada morada, una bebida ancestral preparada a base de frutas, hierbas y harinas que engrandecen la gastronomía ecuatoriana.

La preparación de la bebida es parte de las costumbres funerarias que honran a los difuntos, y refleja el mestizaje en el país fusionando tradiciones católicas e indígenas. Se cree que este potaje nació hace centenas de años en tiempos prehispánicos y con la llegada de españoles fue modificada y adaptada con varios productos traídos de otros continentes con la conquista.

Se cree que el ritual inició con los incas, quienes solían momificar a sus muertos; los sentaban con los pies cruzados y las manos sobre el pecho. Para ellos en noviembre se cumplía la celebración del Aya Marcay Quilla que significa el “mes de cargar” a los muertos, los familiares visitaban las moradas de sus seres queridos, sacaban sus cuerpos, los bañaban y vestían con sus mejores atuendos; para continuar con una procesión. Los familiares y difuntos paseaban por la ciudad en medio de cánticos, danzas, rezos y comidas.

Luego de todo el ritual se culminaba con la elaboración y bebida de la “chicha morada” que iba acompañada de figurines de maíz, actualmente conocidos como guaguas de pan. Esta ceremonia buscaba mantener viva la presencia de los que ya no están. Los sacerdotes prohibieron este tipo de ceremonias y con el paso de los años las sustituyeron o adaptaron a los rituales católicos.

Calderón extendiendo el ritual en el siglo XXI

La relación entre los vivos y los muertos es parte de tradición que se repite todos los años en una de las parroquias de la provincia de Pichincha. Los pobladores de este sitio en la época de difuntos asisten a los cementerios de la zona con varias preparaciones como papas, cuy, mote, habas y otros alimentos. Además, la colada morada y por supuesto las muy conocidas guaguas de pan son llevados para ser consumidos sobre las tumbas de quienes han partido.

Cada alimento y guagua de pan son elaborados con mucha dedicación y amor, porque la creencia hace referencia a que los difuntos salen de sus tumbas por las noches a alimentarse el 2 de noviembre, siendo una manera de prolongar la vida, negando la muerte. El proceso cultural y ancestral muestra prácticas milenarias con ritualidades que se niegan a morir y a ser olvidadas.

Varias interpretaciones giran en torno a las guaguas de pan entre ellas que fueron la representación de los niños y por ello la particularidad de su nombre “Guagua” que en kichwa significa niño; así también se cree que son las representaciones de los difuntos. Las interpretaciones serán múltiples, los estudios son bastos y aún hay secretos que no son revelados, la única verdad es que Ecuador posee varios rituales que nos permiten conectarnos con aquellos que partieron y su presencia es tan vital para no olvidar su recuerdo.

Uniendo lazos en la vida y la muerte  

Actualmente, la preparación de la colada morada implica un proceso dinámico donde familias enteras se reúnen para su elaboración. Los ingredientes necesarios son: mortiño, mora, frutilla, piña, babaco, naranjilla, guayaba, canela, clavo de olor, pimienta dulce, harina morada, panela  y hojas de cedrón, hierbaluisa, naranja, ataco, arrayán e ishpingo.

Para preparar la colada morada es necesario empezar por cernir la harina de maíz morado a través de un cedazo fino. La harina se la pone a remojar en agua tibia evitando que se formen grumos. En una olla se deben hervir moras, mortiños, guayabas y naranjillas.  Se las pone a licuar y luego se las cierne.  En otra olla, con dos litros de agua,  se debe hervir panela, hierbas aromáticas y cáscaras de piña. Posteriormente se cola esta preparación y se la mezcla con los jugos de naranjilla y mora.  Frutas picadas como las frutillas, piña y babado se deben ser cocinada con azúcar hasta que se hagan almíbar. Todas estas preparaciones se las debe poner a hervir en una olla grande y removerlas constantemente para que la harina se cocine.

En cada familia, la receta para la preparación de la “morada” se conserva como una herencia. Los secretos gastronómicos se cocinan de manera diferente en cada hogar. Es este proceso el que hace que la colada tenga un olor y sabor especial que al ser percibido nos transporta inmediatamente a nuestros mejores recuerdos, a nuestros seres queridos.

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