Conquistando el Cayambe

Conquistando el Cayambe

24 Julio , 2018 / Por: Belén Llerena

Las montañas son majestuosas, eso ahora lo tengo claro. En Quito el clima es variado. Hay días calurosos, otros son helados. En estos días, cuando las noches se presentan frías y las mañanas soleadas, lo primero que una hace es salir en busca de rayitos de sol. El aire frío golpea mis mejillas, la luz directa del sol cierra mis ojos, pero inmediatamente los abro me encuentro con un espectáculo natural: el Cayambe. Como si estuviera muy cercano, el volcán me despierta con su imagen imponente.

Debo confesar que el norte del Ecuador es uno de mis destinos favoritos. Sus lagunas, gastronomía, industria textil y florícola siempre llaman mi atención. Si tuviese que elegir un destino para visitar no dudaría en volver a Cayambe. Aprovechando esta Temporada de Montaña, el volcán es un atractivo que no puede faltar en el itinerario.

El Cayambe es considerado uno de los nevados más altos del Ecuador. Se levanta a 5.790 msnm. Está ubicado al nororiente de la provincia de Pichincha a 70 minutos de Quito. A esta distancia, el nevado ofrece una imagen imponente, cercana y solitaria que invita a visitarlo.

Acceso:

Para ascender al Cayambe es necesario llegar a la ciudad del mismo nombre. 28 kilómetros separan el centro de la ciudad del refugio del nevado. El ingreso al volcán inicia en la parroquia Juan Montalvo. A quienes asciendan en vehículo se recomienda viajar en un 4×4 ya que el camino de Wimper es estrecho, con tramos de tierra y empedrados. A lo largo de la vía se podrá encontrar con extensos pajonales que bailan al son del viento frio de los Andes. La chuquiragua, flor de los andinistas resalta con su color en medio del paisaje. A medida que continúa el ascenso, aunque el ambiente está despejado, el frío se va haciendo sentir y nos anuncia que el nevado está próximo, por ello se recomienda llevar la vestimenta adecuada para la práctica de alta montaña.

Cascada de los Mirlos:

En el trayecto conocido como la Z se encuentra la cascada de los Mirlos, lugar al que llegan pájaros negros de pico naranja. Pasando este atractivo, a 15 minutos de viaje nos espera el Refugio Rúales, Oleas y Berge. Próximo a la entrada del refugio el paisaje se vuelve rocoso. Personas que laboran en el lugar indican que, si se tiene suerte, se puede mirar cóndores asentados sobre estas enormes rocas. Lastimosamente en mi visita no tuve la dicha de verlos. Sin embargo, pude apreciar con claridad la extensa silueta del nevado.

Refugio Rúales, Oleas y Berge:

El refugio ha sido nombrado de esta manera en honor a los tres andinistas que en 1974 perdieron la vida en el nevado a causa de una avalancha. Está ubicado al lado sur occidental del nevado, cerca del Glaciar Hermoso. Actualmente, se encuentra habilitado para aguardar a los viajeros y brindar servicios de alimentación y alojamiento. Su aforo es para 80 personas. Tiempo atrás se renovaron los dormitorios, restaurant, baños y cocina. Además, se ha venido trabajando para optimizar el uso de energía y agua.

Laguna Solitaria:

A 1,5 km del refugio se encuentra la Laguna Solitaria, también conocida como Laguna Verde. Este atractivo se forma de los deshielos del nevado y pese a estar rodeado de nieve, sus aguas jamás se congelan. El maravilloso paisaje será ideal para realizar fotografías.

Nevado

El camino hacia la cumbre posee varias grietas. Sin embargo, el ascenso es de dificultad media, por lo que se recomienda tener precaución, llevar el equipamiento adecuado y, de ser posible, contratar los servicios de un guía especializado. Al escalar es posible sentir rápidamente la falta de oxígeno. Si se cree necesario, se puede disminuir la marcha, y tomar un ligero descanso. También deberá hidratarse con bebidas calientes, consumir carbohidratos y caminar lentamente. En mi visita, este descanso me permitió detenerme a apreciar el paisaje. Como una imagen celestial, el sol desde arriba brillaba y yo me encontraba rodeada por las nubes. La belleza del paisaje me ayudó a mitigar ligeramente los estragos del soroche y me dio la motivación necesaria para continuar hacia la cumbre.

El ascenso me tomó aproximadamente 6 horas. Si la meta es coronar la cumbre, se debe iniciar el recorrido a media noche para poder disfrutar del paisaje despejado en la mañana. Mientras se asciende, el olor a azufre se presenta momentáneamente. El Cayambe es un volcán activo sin cráter. Posee tres cumbres: Puntas Jarrín (5,100msnm), Cumbre Espinosa (5,790 msnm) y Cumbre Oriental (5,487 msnm).

Cerca de los 5,750, a la altura de la Arista Santa Bárbara, se puede apreciar un maravilloso horizonte. Las cumbres blancas de los nevados cercanos a lo lejos me hacen compañía. En este momento, como un Deja Vu, viene a mi memoria la sensación que me motivó a estar ahí. Siento el viento frío, el sol brilla a mi alrededor, veo nuevas cumbres aparentemente muy cercanas a mí, veo nuevos anhelos y nuevas cumbres por conquistar. El frío de la nieve en mis manos me trae de regreso al Cayambe. A solo 40 metros me espera la cumbre, la primera que voy a conquistar.

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