Conquistando el viejo volcán
Aventura, Ecoturismo, Montañismo, Naturaleza

Conquistando el viejo volcán

21 Junio , 2018 / Por: Belén Llerena

Inicia el verano y consigo las esperadas vacaciones. Sin duda, la mayoría transportó su imaginación al rincón al que con ansias desea visitar y en el caso de muchos anhela volver. Para quienes planean recorren el Ecuador, deben saber que la temporada de montañas está aquí. Junio, julio y agosto son los meses ideales para el desarrollo de esta actividad.   Solo es cuestión de darse el tiempo y llenarse de buenas vibras para aventurar. Las cumbres ecuatorianas son una buena opción.

Al vivir entre las montañas debo confesar que vacacionar en ellas me hace sentir en confianza. Ecuador, al ser atravesado por la Cordillera de los Andes, está rodeado de elevaciones. Es así que Quito es un largo callejón que se abre camino como río entre tantas montañas. De las 15 elevaciones cercanas a la capital, el Rucu Pichincha es uno de los destinos preferidos entre los  turistas y montañistas que buscan aclimatarse para ascender a picos de mayor altura.

Es sábado me abro espacio entre las cortinas y logro ver al Rucu Pichincha a 4.698 msnm. Con alivio me digo: el clima aparentemente será templado. Sin embargo, me preparo para el sol y la lluvia. En Quito jamás se sabe con certeza qué estación vivirás.

Han pasado 10 años. Estudiaba en un colegio céntrico de la capital, de ventanas antiguas y pisos sonoros. Cuando la concentración se escabullía, de inmediato, al alzar la mirada, me iba a pasear en una de esas pequeñas cabinas blancas que a la distancia se veía que subían a poca velocidad. No podría recordar la cantidad de veces que imaginariamente ascendí.   Pero hoy es el día. Después de tantos años detengo el auto en el estacionamiento del Teleférico y  tomo mi equipaje. Con ropa abrigada, gorro, guantes y zapatos de montaña me preparo para ascender a aquella montaña que muchas veces había imaginado coronar.

Por mi estado físico decidí ascender hasta Cruz Loma a través del Teleférico. Sin embargo, existe un sendero que conecta los dos lugares. Actualmente, dicho sendero está habilitado únicamente para el descenso en bicicleta de montaña.

La montaña me recibe con su imponencia. Desde el estacionamiento camino aproximadamente 10 minutos hasta llegar a la boletería del teleférico.  Puedo ver a todo tipo de visitantes. Unos con vestimenta cómoda pero abrigada y otros con todo un equipo de trekking. El reloj marca las 08h00 y de pronto la fila empieza a avanzar. Las cabinas se llenan rápidamente de grandes maletas, equipos de escalada y grupos de personas a los que al igual que a mí les cuesta contener la emoción.

A diferencia de lo que hace varios años había imaginado, el ascenso dentro de una de las 18 cabinas del teleférico es rápido. En una de ellas, pudimos ascender 6 personas. En corto tiempo, uno puede maravillarse de la vista privilegiada de la ciudad y, lo que es mejor, contrastar el páramo andino. Poco a poco el eco ruidoso de la ciudad se pierde entre los  altos pajonales que cubren las montañas. Luego de un corto ascenso de 15 minutos se llega a la estación de Cruz Loma. Ahí, inmediatamente al bajar de la cabina siento el aire puro y frío que golpea mis mejillas. Al llegar se puede ver una pequeña edificación.

En Cruz Loma, claramente señalizados encontré dos senderos, uno va en dirección al Rucu Pichincha y el otro lleva a una pequeña iglesia. Decidí ir hacia la montaña. El Rucu Pichincha es un volcán en extinción. Sus puntiagudos picos rocosos son producto de la constante erosión. Se registran 6 erupciones del volcán.  La última fue el 22 de marzo de 1859 y dejó a la ciudad de Quito devastada.

A un par de cuestas, después de unos 20 minutos de caminata, se encuentran los corrales, cerca de la Torre de Alta tensión. Ahí los caballos están a disposición de quienes se aventuran a continuar el recorrido de dos horas más. El costo del recorrido a caballo es de  20 dólares por persona. El valor incluye un sombrero y un poncho. Allí también se pueden contratar los servicios de un guía especializado quien detalladamente explica los distintos atractivos del páramo. Poco a poco las flores del lugar hacen su aparición, como si hubiesen estado en una eterna espera. Las achupallas, el romerillo y la chuquiragua se mueven al compás del viento. Cerca de una hora más toma atravesar el segundo tramo, el arenal. Desde ahí puedo mirar al Rucu en su esplendor. La montaña es un conjunto de picos, los últimos vestigios de lo que fue la caldera del volcán. Hago una pausa para hidratarme y arroparme. Empiezo a sentir un ligero peso en mi cabeza y me cuesta respirar. Los chocolates han sido mi salvación.

El frío es más intenso y la respiración se acelera. Mas la motivación por coronar la cumbre me envía la energía necesaria. Me encuentro en el tercer y último tramo. Pasando por la Piedra del Águila, me encuentro tan solo a un camino rocoso que me acerca a la meta.  Acelero el paso. Puedo sentir la ansiedad de mis piernas y manos que se sujetan a las rocas. Con las pocas fuerzas que me quedan, alzo la mirada y observo una ciudad pequeña, tan quieta y silenciosa que más bien parece una panorámica postal.

Describir la sensación de lo vivido en imposible. La realización de llegar a la cumbre es inmensa y la naturaleza te premia con tan admirable horizonte.  Desde ahí, el Cayambe, el Pasochoa y El Cotopaxi se ven a la par.

Desde el teleférico a la cumbre, mi recorrido de ida y vuelta me tomó aproximadamente 7 horas. Todo depende de la condición física de quien se aventure a querer topar el cielo.

Costos:

  • La entrada para ascender en el teleférico es de $8,50 para extranjeros y 4,90 para los ecuatorianos que presenten su cédula.
  • El parqueadero tiene un costo de $2,50 por día.

Recomendaciones:

  • Es recomendable, para quienes decidan ascender, dar aviso a sus familiares sobre la actividad que van a realizar en caso de que ocurra una demora. La idea es alertar a las autoridades.
  • Si es la primera vez que va realizar este recorrido, es aconsejable contratar los servicios de un guía conocedor de la zona.
  • Por la dificultad del camino no es recomendable subir con niños ni con personas que sufran problemas respiratorios o de hipertensión.
  • Debido al desgaste físico, el mal de altura suele presentarse por lo que se recomienda llevar chocolates y otros dulces para prevenir la baja de azúcar. Además, de abundantes líquidos para hidratarse. En la estación Cruz Loma existe una tienda donde se pueden adquirir alimentos y bebidas para el viaje.
  • El éxito del viaje en parte se verá determinado por las condiciones climáticas del día. Por ello, se sugiere llevar la vestimenta apropiada para la actividad a realizar (media montaña)
  • Es necesario evitar salir de los senderos marcados. El área del Teleférico ofrece guardianía todo el día, pero la ruta hacia el Rucu Pichincha se encuentra fuera de dicha propiedad. Por esta razón es recomendable ir mientras la luz natural esté encendida.
  • La hora máxima para salir hacia la cumbre es las 11h00.

 

Equipo:

  • Es determinante llevar el atuendo y equipamiento adecuado. Para ello se recomienda llevar gorro de lana, gafas, bufanda, guantes, impermeables, pantalón impermeable, zapatos de media montaña, bastones y mochila.

Etiquetas