Mi primer viaje a Quilotoa

Mi primer viaje a Quilotoa

16 Mayo , 2014 / Ecuador Travel

Esta laguna está dentro del cráter de un volcán activo (FOTO: MINTUR).

@TatianaIsabelH

 Irreal. Es la primera palabra que cruza tu mente apenas miras hacia el horizonte. Irreal, así es la laguna de Quilotoa, a tan sólo 3 horas al sur de Quito puedes encontrar una vista digna de ser guardada en tus recuerdos.

Dentro de un cráter volcánico se aloja un gran lago de unos 3 kilómetros de diámetro, que te enamora desde el primer instante.

Cerca podrás encontrar lugares acogedores dónde alojarte (Foto: Tatiana Henríquez).
Cerca podrás encontrar lugares acogedores dónde alojarte (Foto: Tatiana Henríquez).

Llegamos con la puesta del sol y la niebla era tal que el espectáculo pasó desapercibido; sin embargo, al día siguiente disfrutaríamos de este en todo su esplendor. Entramos a un pequeño local donde tomamos un rico chocolate caliente, ya que hacía mucho frío. Ahí nos encontramos con personas de diferentes culturas y razas, preparándose para su aventura nocturna.

Buscamos el lugar perfecto para dormir y lo encontramos, una linda cabaña de dos pisos con una chimenea artesanal en todo el centro, las camas tenían sábanas de tejidos autóctonos.

 

Dentro de un cráter volcánico se aloja un gran lago de unos 3 kilómetros de diámetro, que te enamora desde el primer instante.

 

Esto no es sólo una laguna, es un volcán

La enrtrada a la laguna de Quilotoa fue tallada a mano (Foto: Tatiana Henríquez)
La entrada a la laguna de Quilotoa fue tallada (Foto: Tatiana Henríquez).

Pude ver con alegría cómo el grupo de amigos alemanes con los que fui quedaban prendados ante tanta belleza, al igual que yo.

La ruta para bajar al cráter consta de una entrada con dos altas murallas de piedra construidas a mano y el camino presenta muchas curvas. Nos tomó alrededor de 20 minutos bajar a pie hasta el cráter. El ver los rayos del sol reflejados en sus aguas fue simplemente… glorioso. El agua que llena la caldera es de un color verde gema, debido a los minerales que continúan brotando desde el interior del volcán. Puedes ver claramente sus algas e incluso cómo pequeñas burbujas de aire suben hasta la superficie, para recordarnos que esto no es sólo una laguna, es un volcán.

Si los visitantes desean nadar “el agua no es peligrosa”, me dijo un hombre que alquilaba botes, cuando notó mi cara de susto al ver a los caballos beber el líquido.

El ver los rayos del sol reflejados en sus aguas fue simplemente… glorioso.

Se puede navegar y hasta nadar en la laguna (Foto: Tatiana Henríquez).
Se puede navegar y hasta nadar en la laguna (Foto: Tatiana Henríquez).

Ideal habría sido para mí tener mi propio bote, como también peligroso, porque nunca antes había remado; así que mi papel fue de fotógrafa. Disfrutamos el paisaje y el olor también. La laguna de Quilotoa tiene un olor que no me es fácil describir, lo más cercano es una pócima de agua caliente con un poco de azufre -el sentido del olfato juega un papel fundamental cuando de recuerdos se trata-; así que cuando vuelva a Quilotoa estoy segura que lo sentiré como la primera vez. A lo lejos nos indicaron que nuestro tiempo con el bote había terminado, los minutos vuelan cuando los disfrutas.

Dimos un vistazo a los alrededores: niños jugando, trabajadores del lugar, más visitantes y también carpas. Sí, es posible pasar la noche dentro del cráter si tu temperatura corporal te lo permite, esa será mi próxima meta.

El regreso a la cabaña fue aún mejor, pues no había montado un caballo hace trece años. En el camino empinado, mi potro iba al paso más lento de todos; intuía que no quería irme. Volví la mirada hacia atrás, con la satisfacción de saber que un día les diré a mis hijos: “yo estuve en el cráter de un volcán”.

Tatiana nos comparte su experiencia en la mágica laguna.
Tatiana nos comparte su experiencia en la mágica laguna.

 Un día les diré a mis hijos: “yo estuve en el cráter de un volcán”.