Ecuador Is Love: “Los cuatro mundos” unen a Mayela y Gary en la Basílica del Voto Nacional

15 June , 2018 / Ecuador Travel

Por: Freddy Rivadeneira

‘’Lindo país para casarse’’. Con seguridad, eso pensaron Mayela Leal y Gary Millam Jr.,  cuando miraron por primera vez el sol radiante y el cielo azulado que ofrece la ciudad de Quito, techo bajo el cual sellaron su unión mientras el trinar de las aves invadía las afueras de la Basílica del Voto Nacional, el templo gótico más grande de America Latina.

Cuando faltaba una hora para la ceremonia, prevista para las 14:00, todavía quedaban por colocar algunas rosas en los arreglos florales al ingreso del templo. Las rosas ecuatorianas han sido reconocidas por su calidad y belleza: tallos gruesos y largos, botones grandes y colores vivos; además de su vida prolongada. Esa misma mañana, mientras los novios se preparaban para la boda, la iglesia, ubicada en las calles Carchi y Venezuela en el barrio de San Juan, se alistaba para recibir a los cerca de 120 invitados internacionales  que  llegaron al país días antes. Los encargados  del centro religioso mencionaban que este evento lo realizarían con mucha responsabilidad para que no existiese ningún inconveniente con los visitantes nacionales y extranjeros que recorrerían la Basílica durante la celebración del matrimonio.

A diferencia de los grandes templos europeos góticos,  las gárgolas de la Basílica del Voto Nacional representan varias especies  endémicas  del país: armadillos, caimanes, tortugas, monos, iguanas, entre otros, otorgando identidad a la magna edificación. Estos, a más de espantar a los pecadores y proteger el templo, se utilizan para canalizar el agua de la lluvia. A varios kilómetros, en el camino a Pifo, donde se realizaría la recepción (Quita Santa Fe), se presentaba un cálido ambiente campestre decorado por el bello paisaje del entono natural, cuyo fondo presenta la cordillera oriental de los Andes. Camiones de proveedores de comida, entre otros, no paraban de llegar durante la mañana, además del personal calificado para cerciorarse de que no faltara nada aquella jornada.

Antes de ingresar la novia al Altar Mayor, numerosos curiosos se ubicaban en los exteriores del templo y se preguntaban qué es lo que pasaría en pocos minutos. Muchas eran las dudas sobre los extranjeros que se casarían. Entre las 13:00 y las 13:45 llegaron los primeros grupos de invitados, principalmente extranjeros, quienes lucían sus mejores galas para la ocasión. Estos quedaban admirados ante la majestuosidad de los grandes vitrales de la Basílica que representan la vida de la Virgen María y de Jesús, así como de su imponente estructura, a propósito de la cual se han generado varios mitos. Se dice que “no hay ninguna Basílica terminada, pues cuando  ello suceda se acabará el mundo”.

Las familias de vecinos fueron juntándose poco a poco así como los turistas que recorrían el templo. Los ánimos empezaron a agitarse ante la llegada de la novia. Todas las miradas se dirigieron hacia el Mercedes Benz clásico que se detuvo en la entra de la calle Carchi, luego de cruzar la Venezuela. Corrían las 14:00. “¿Quién es?”, le preguntó un joven adolescente a su amigo. “Una novia gringa, ya pues sácale fotos”, le contestó, mientras se acercaban a las vallas que limitan la calle con el patio externo de la iglesia. “La novia gringa” no era otra cosa que Mayela Leal, de Venezuela, prometida de Gary Millam Jr., y objeto de las miradas cuando bajó del auto acompañada de un caballero. Luciendo un vestido blanco de cola, sacado de un cuento de hadas, con un tocado de tul de aproximadamente tres metros de largo, aplicaciones de pedrería sobre las mangas largas y el escote pronunciado, nerviosa, Mayela, casi con la sonrisa congelada y una expresión de rebosante felicidad, miró la entrada del bello templo. Sonaron las campanas y pisando una alfombra roja, adornada con infinidad de cirios, se dirigió hacia el Altar Mayor.

La ceremonia fue de puertas abiertas, razón por la cual todos los vecinos, turistas y curiosos, escucharon las palabras del Padre Bernardino Briceño, principal de la congregación de la Misión de los Oblatos (presente en nuestro país desde 1884), quien dirigió la Eucaristía. El religioso agradeció a los novios por escoger La Basílica del Voto Nacional para el acto religioso más importante de sus vidas.

Finalmente, tras intercambiar los aros matrimoniales, lágrimas y oraciones, Mayela y Gary, de los Estados Unidos,  dieron vuelta hacia la salida principal tomados de la mano, sonriendo y aplaudidos por la multitud. Se subieron al clásico auto negro convertible de 1946, adornado delicadamente en la parte frontal con grandes rosas blancas, y partieron a los campos de Santa Fe para continuar con su celebración. En el templo solo quedaron flores, pétalos y tallos por doquier, y unos vecinos muy felices por la unión de la pareja a la que desearon muchos años de felicidad.

 

Este gran evento se realizó en el marco de la campaña del Ministerio de Turismo llamado “Ecuador is Love”, que quiere posesionar al país en un turismo de romance y bodas, que incluya matrimonios, lunas de miel, bodas de plata y de oro, aniversarios, cumpleaños y despedidas de soltero, entre tanto otros eventos.

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