Conoce piezas arqueológicas en Ayangue

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En el perfil costero del Ecuador se escriben a diario diversas historias. En esta ocasión elegí la localidad de Ayangue debido a que se habla de la existencia de piezas arqueológicas con miles de años de antigüedad.

Para arribar al destino se puede tomar fácilmente un vehículo de transporte interprovincial en la terminal terrestre de la ciudad de Guayaquil, para llegar al terminal de Ballenita, y luego abordar un nuevo autobús y llegar a la comuna de Ayangue. El viaje tiene un tiempo estimado de tres horas y es muy cómodo debido a que la autopista se encuentra en perfectas condiciones.

La mezcla de cultura y tradición forman parte de esta población fundada el 19 de Julio de 1982. Ayangue, por historia, no es específicamente un pueblo cultural; sin embargo, su cercanía con la comunidad de Valdivia hacen que este poblado reciba importancia en la Ruta del Spondylus.

Arqueólogos e historiadores han revelado que para el año 3000 a.C. este sector ya se encontraba habitado por diversas comunidades de artesanos; sin embargo, no fue sino hasta hace unos veinte años que la historia y cultura de Ayangue ha sido expuesta y dada a conocer.

A esto se suma que también se conocerán datos históricos sobre el spondylus, pieza usada como objeto simbólico para el intercambio o “trueque” (ca. 2900–2600 a.C.) en la península de Santa Elena.

Sobre las evidencias arqueológicas, se conoce que se remontan al sitio del Real Alto y es increíble recorrer este sector porque tiene una completa documentación, y además, las piezas arqueológicas que en ella se encuentran tienen una existencia de más de 1000 años, y son expuestas en algunos museos que se encuentran en la ruta.

En el Museo Valdivia, por ejemplo, he logrado observar vasijas de barro, restos humanos y la tan conocida y famosa estatuilla “Venus de Valdivia” que tiene forma de mujer, comúnmente esta figura es presentada desnuda y con peinados que varían dependiendo de su tallador, así mismo se habla sobre la presencia en este sector de culturas como: Manteño, Huancavilca, Machalilla, entre otras.

Hermoso, sencillo y tranquilo, así describe Marcelo Yagual a la población de la también conocida como “la piscina del Pacifico”, en ella habita gente hospitalaria. Algunos se dedican a la elaboración y venta de artesanías que son elaboradas base de coral conchas, balsas y escamas de pescado siendo los collares, pulseras y aretes los más cotizados. El precio de estos productos varía dependiendo de los componentes y de la forma de elaboración, aunque hay detalles se pueden conseguir desde $1,00. ¡Excelentes recuerdos que debes comprar!

Una vez conocida las historias, cuentos y relatos he logrado comprender que Ayangue se trata de un pueblo mágico que brinda su mar lleno de vida y es una combinación perfecta para vivir nuevas experiencias.

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