Dulces de Corpus: el sabor de la fe en Cuenca

El Corpus Christi en Cuenca, no solo es la fiesta más antigua de la ciudad,  sino también la más dulce. La tradición religiosa en honor al Santísimo o a Jesús Sacramentado, empezó en esta ciudad en 1557 y persiste aún en forma muy solemne a través de misas, procesiones y festejos populares del “Septenario”, durante los siete días en los que permanece la Sagrada Hostia en exhibición.   

Además de la espectacular pirotecnia y la música, quienes festejan el Septenario, disfrutan de un elemento adicional que llama poderosamente la atención de todos: los dulces de corpus. Normalmente, los mismos se expenden en decenas de puestos alrededor del Parque Central de la ciudad y junto a la Catedral de la Inmaculada Concepción mientras dura el Septenario.  Esta tradición tan distintiva del Corpus Christi cuencano, nació  en tiempos de la colonia, cuando las religiosas de los conventos preparaban deliciosos bocadillos que eran obsequiados a quienes asistían a las celebraciones religiosas.

Las recetas  de los dulces de corpus, tienen origen español y árabe, pero con el paso del tiempo, se han ido incorporando a las mismas ingredientes propios de nuestra tierra, como el maíz.

A continuación, te compartimos algunos de los dulces más populares y el interesante origen de sus nombres:

Pucanahuis: El nombre de estos dulces es de origen kichwa y significa “carita rosada” en alusión a las mejillas sonrosadas de las “cholas cuencanas”. Se los elabora con harina de maíz, mantequilla, huevos y trago de punta.

Kuskinga: El nombre de estas deliciosas rosquillas es también de origen quichua y significa “amarillo” o “dorado” en alusión al color que las mismas toman al ser horneadas. Se las elabora con leche, huevos, harina de trigo y manteca.

Huevos de faldiqueras: Estos exquisitos dulces eran elaborados antiguamente por las familias campesinas y eran los preferidos de los hombres, quienes los guardaban en sus bolsillos para consumirlos durante sus jornadas de trabajo (de ahí el origen del nombre). Se los prepara con maní y azúcar.

 

Pañuelos: Elaborados con masa suave que se extiende y corta para unir sus puntas en forma de pañuelo. El interior se rellena con manjar o mermelada de guayaba. Los ingredientes para la masa son harina de trigo, huevos y mantequilla.

Quesitos: Sin duda uno de los dulces favoritos de todos. Se elaboran con pequeñas hostias (en honor a la eucaristía) que se rellenan con dulce de leche. Su nombre se debe a la similitud que estos dulces guardan con pequeños quesos.

Monjas: Se elaboran a partir de una deliciosa y delicada masa preparada con leche, harina de arroz, azúcar y vainilla. Una vez que la misma adquiere la consistencia adecuada, se la envuelve alrededor de una nuez. Por la forma de la envoltura y su color blanco, estos dulces recuerdan la vestimenta de una religiosa, y de ahí el origen de su nombre.

Te invitamos a disfrutar de esta profunda y dulce celebración que te mostrará las tradiciones culturales y gastronómicas del País de los Cuatro Mundos. Si ya probaste estos exquisitos bocadillos cuéntanos en los comentario ¿cuál es tu favorito?

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *