Esmeraldas, el mejor energizante natural para el alma

Esmeraldas, ubicada al norte del Ecuador es considerada como la provincia “Verde” y eso, ya constituye un atractivo si se trata de amar la naturaleza, observar animales, recorrer áreas protegidas, disfrutar de playas y más bondades en esta tierra mágica.

Mi viaje empezó en la provincia de Imbabura y mi propópsito era salir del encierro obligatorio para retomar fuerzas, respirar nuevo aire y trasladarme a un ambiente que nos devuelva la esperanza, de que, a pesar de los malos momentos la vida nos brinda oportunidades para la resiliencia.

El principal objetivo era llegar a disfrutar de arena caliente, consentir a mis pies con la caricia del agua como gratitud de mantenerme erguido en este tiempo. Inquietado por llegar, imaginaba el sonido del mar y al fondo lo infinito de la creación para ratificar que vivo en un país con incomparable belleza, llamado Ecuador…

De nuevo en carretera, la ruta del Spondylus guiaba nuestro viaje entre risas y un delicioso clima característico de la Costa, apareció de pronto un paisaje que nos desbordó de alegría y no faltó quien exclamó “En el mar la vida es más sabrosa” para dejar entrever que íbamos a disfrutar de nuestra visita a las playas esmeraldeñas.

La señalética vial nos direccionó hasta nuestro destino que era la playa de Las Palmas, un ícono turístico y ambiental en donde se da protección a las tortugas marinas de especie Golfina, que llegan a esta playa cada año entre los meses de junio a enero.

Llegamos al malecón de las Palmas, una infraestructura que nos llamó la atención por su orden y limpieza, entonces el siguiente paso fue consentir a nuestro paladar con lo mejor de la gastronomía, yo elegí el encocado, que sin lugar a duda es el plato estrella de la gastronomía esmeraldeña. El chef local nos explicó que este plato es elaborado a base de leche de coco, verde, maduro, mariscos a elección y el sabor único de la Chigungua.   

Luego de nuestro delicioso banquete, el caminar descalzo sobre la arena fue mi siguiente paso y mis pies llegaron al agua tal como lo imaginé. Esta caminata al filo de la playa me permitió hablar conmigo mismo, y saber que me encuentro siendo parte de este paisaje irrepetible, con un atardecer mágico y con todas las ganas de vivir, de continuar, de cuidar y respetar la naturaleza, amando mi entorno y por sobre todo amando a mi Ecuador. 

La hospitalidad y alegría de la gente esmeraldeña es algo que me llamó la atención y es que, no resulta difícil entablar un diálogo con un lugareño que te cuenta con esa energía innata más bondades de esta mágica tierra; por ejemplo, nos enteramos sobre una Ruta de Downhill Urbano frente al mar, que parte desde el mirador de El Regocijo, desciende por el tradicional barrio del “Tercer Piso” y termina en Las Palmas. La adrenalina que se siente mientras la brisa del mar pasa por tu cuerpo es indescriptible; además la visa natural y urbana es fantástica.

Pero eso no es todo, también nos contaron que durante los meses de julio a septiembre se puede realizar avistamiento de ballenas jorobadas, muchas veces junto a juguetones delfines, lo que es un verdadero espectáculo natural.

Definitivamente, Esmeraldas y sus playas constituyen el mejor energizante para el alma que con un respiro profundo te renovará.

Por esto y más #MeQuedoEnEcuador

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