Galápagos y sus tortugas gigantes

Misterio, mirada profunda y descansando apacible en grandes pozas de lodo, las majestuosas tortugas gigantes de Galápagos viven desde hace miles años, en su hábitat natural. Ecuador posee lugares mágicos y uno de ellos las “Islas Encantadas”, en ellas admiré por primera vez a esta especie emblemática.

Proteger a los quelonios y su hábitat es una responsabilidad de todos, el archipiélago de Galápagos es un destino de importancia biológica, ecológica y natural de interés mundial.

El viaje a este inhóspito paraíso estuvo enfocado en conocer por qué las 12 especies de tortugas gigantes son tan especiales. Así, que visité la isla San Cristóbal, lugar en el que habita la Galapaguera de Cerro Colorado a 22 kilómetros de Puerto Baquerizo Moreno. Un guía especializado me introdujo en el fascinante e interesante mundo de las tortugas. Aquí un recuento:

Una vida sin apuros

Los días no transcurren para ellas, caminan lentamente en busca de sombra o alimento dejando una huella en los sendero, marcado por su peso. Son las dueñas del archipiélago, habitan en las islas: Santa Cruz, San Cristóbal, Española, Isabela, Floreana, Santiago y Pinzón. Se estima que pueden sobrepasar los 150 años de vida, según estudios científicos.

La magia de la naturaleza les provee el alimento (no es necesario alimentarlas). Habitan en zonas húmedas o áridas, y se nutren de pastos, hierbas o frutos de cactus. Tienen la impresionante capacidad de digerir frutos tóxicos o espinosos. Sin duda alguna, son verdaderamente asombrosas.

Un caparazón para cada ocasión

¿Sabías que los caparazones tienen formas distintas? De acuerdo al lugar donde habitan los caparazones toman forma de domo abovedado, caparazón tipo montura o una combinación de los dos.

Así, las islas con clima húmedo hospedan a tortugas con caparazón abovedado, quienes se alimentan hierbas o frutos que se encuentran al nivel del suelo, no realizan mayor esfuerzo para alcanzar sus alimentos por ellos tienen el cuello más corto. Pueden medir más de 1.5 metros de largo y algunas superan los 400 kg de peso.

Por otro lado, las tortugas que habitan en zonas secas son más pequeñas y con caparazones en forma de montura. Poseen cuellos largos, para alcanzar las hojas de árboles y arbustos altos para alimentarse. Su cuello se ha estirado de generación en generación de forma natural.

Son dispersoras de semillas

Caminan con calma pisando la vegetación y construyendo a cada paso los caminos para que otras especies de las islas, tanto de flora como fauna puedan desarrollarse. Se las considera las principales dispersoras de semillas, y al ser el herbívoro dominante juegan un papel vital en los ecosistemas del archipiélago.

También constituyen un gran atractivo turístico y pilar de la economía local. Sus beneficios ecológicos y socioeconómicos nos invitan a reflexionar sobre la importancia de protegerlas y respetarlas todo momento.

Se esfuerzan para protegerlas

Una lamentable historia se escribió a finales del siglo XIX, en esta época los balleneros y bucaneros refugiados en las islas explotaban a estas especies, incidiendo dramáticamente en su estado poblacional. Pero, desde 1959 con la declaratoria de área protegida del país, por parte de Estado se ejecutaron los primeros esfuerzos para conservar la fauna del archipiélago.

Desde entonces, la dirección del Parque Nacional Galápagos, en conjunto con ONG e instituciones públicas y privadas, ejecutan varios programas para el cuidado y conservación de esta especie para equilibrar los ecosistemas de las islas.

Uno de sus exitosos programas de conservación es la reproducción en cautiverio y posterior repatriación de tortugas gigantes a su hábitat natural. Se realiza desde la década de los 60 y ha permitido que Galápagos tenga una importante población de tortugas en la actualidad.

Las tortugas gigantes de Galápagos son parte de la lista de las 42 especies de reptiles endémicos que habitan en este destino de conservación ecológica. Llegaron de forma natural, posiblemente sobre restos de vegetación arrastradas por corrientes marinas. Se estima que la primera especie arribó entre 2.4 a 4 millones de años a las antiguas islas, actualmente sumergidas.

En definitiva, las islas Galápagos se muestran en todo su esplendor y permiten vivir una experiencia auténtica. Si buscas un destino donde la naturaleza esté en completa armonía con el hombre, te invito a conocer Galápagos.

Recuerda que una visita ecológicamente responsable marcará la diferencia y todos somos responsables de proteger nuestras islas.

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