La fiesta de Tres Reyes se vive en Saraguro

Cada 6 de enero, el pueblo Saraguro despierta más temprano y lleno de alegría, ya que se apresta a vivir una de sus celebraciones principales: la Fiesta de los Tres Reyes.

Por décadas, esta costumbre ha reunido a compadres, vecinos, ahijados y el resto de la población, quienes con trajes coloridos y devoción realizan un gran homenaje en honor al niño Jesús.

La jornada inicia a la madrugada con el tradicional baño de energetización que se realiza con cantos y sahumerios. Posteriormente, se disfruta de un desayuno comunitario con el que se enciende la energía y la fraternidad.

A partir de las 10h00, los Marcantaitas y Marcamas empiezan a salir de sus comunidades con su Niño Dios en brazos, unos van vestidos de gamuza con lentejuelas y chaquiras, otros portan el traje del hombre Saraguro, con la kushma (prenda parecida a la camisa sin mangas, sin cuello, de tono negro), el poncho y el sombrero blanco. Todos avanzan caminando por las empinadas calles de Saraguro hasta llegar a la Iglesia Matriz de San Pedro donde se celebra con gran ritualidad la eucaristía.

A la salida, el ambiente se llena de colores, danzas y alegría. Los wikis, las sarawis, el oso, el león, el tigre, los ajas, kari sarawi, jíbaro, ushco y gigantes son algunos de los personajes principales que acompañan por las calles a la imagen del Niño.

Los ajas o diablicos exhiben una larga y característica cabellera de musgos secos sujeta a un par de cuernos de venado previamente atados a un sombrero. Llevan además una máscara de piel de oveja o de tela, y un látigo.

Los animales como el oso y el león llevan sus respectivos disfraces (a veces realizados con pieles de oveja).

Los paileros son personajes vestidos como un mestizo, con máscaras con nariz muy larga, sombrero de paja y un tamborcito con el que hacen bailar a sus respectivos animales.

Los wikis o monos llevan un traje multicolor, una máscara de tela y un muñequito en la mano, son personajes muy pícaros.

Los sarahuis llevan trajes de colores vivos; las mujeres (huarmi sarahuis) visten pollera azul, muchos pañuelos, varios collares y un tocado de cintas y adornos muy elaborado, llamado balaca; los varones (cari sarahui) pueden ir portando un gigante (una estructura que imita a una figura humana) o vestidos de jíbaros, con pantalones rojos, caretas y guirnaldas de plumas.

Una vez concluida la fiesta en la plaza, estos míticos personajes y sus acompañantes, al retornar a la casa del prioste para disfrutar de la tradicional pampa mesa y compartir el “pinchi micuna”, un plato que posee cuy, papas, pepa de zambo o trigo. En esta festividad se hace presente la solidaridad, puesto que la mayoría de los participantes coopera con algo, así como también aflora la reciprocidad, ya que muchos devuelven lo recibido en años anteriores y comparten con los patrocinadores y todos los asistentes.

Una vez más, se enciende la fiesta en honor al niño Jesús y con danzas tradicionales andinas, cohetes y cánticos a la voz del tradicional ‘Wiiiiky’ se pone fin a la temporada navideña.

Si quieres vivir personalmente esta festividad visita Saraguro, un destino mágico del sur del país; además, podrás disfrutar de experiencias vivenciales con las comunidades indígenas locales, visitar el mirador natural de Gera, recorrer el baño del Inca y conocer telares y tejidos en la comunidad de Lagunas.

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