Los oficios tradicionales se mantienen vivos gracias a las mujeres rurales del sur de país

Entre colores, texturas, técnicas y sabores, las mujeres rurales del sur del país son protagonistas en la creación de hermosas bisuterías, utensilios y atuendos que son motivo de visita de muchos turistas.  

Las creatividad y destreza de estas mujeres va más allá del arte, ya que en muchos casos, también representa el sustento económico de sus hogares. A continuación, te compartimos algunos oficios que las mujeres del sur del país han sabido conservar a lo largo de los años y que hoy son considerados parte del encanto turístico de sus poblaciones.

Las ceramistas de cera
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En la vía que une a Loja y Catamayo se encuentra el barrio Cera de la parroquia Taquil. A su ingreso y salida encontrarás una olla de barro gigante, que anuncia el principal oficio al que se dedican sus pobladoras, quienes aprendieron a moldear la arcilla gracias a las enseñanzas de sus padres y abuelos.

Las mujeres en este sector han logrado organizarse en asociaciones y tecnificar el proceso de elaboración de piezas con singulares diseños. El trabajo inicia en la mina de arcilla donde se recoge el material y se lo lleva al taller, aquí se da forma a ollas, vajillas, adornos y esculturas que son comercializadas en los mercados de la ciudad de Loja.

Tejedoras de fibra de banano
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A 20 minutos de Machala, en la parroquia el Retiro se encuentra la Asociación de Mujeres Agroartesanales de la provincia de El Oro “AMA”, que se dedica a la elaboración de productos a base de la chonta de banano. Sombreros, bolsos, carteras, billeteras, manillas y artículos decorativos son elaborados con esta fibra totalmente biodegradable y ecológica, que se extrae del tallo de la planta.

Los sombreros son el producto que más gusto a generado pues ya son solicitados en diferentes partes del mundo. A lo largo del año, decenas de grupos de viajeros llegan a este lugar para conocer esta singular artesanía. El precio promedio es de $20,00 pero los precios varían según el accesorio y el acabado.

Tejedoras de mullos
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En la parroquia San Vicente de Caney del cantón Yantzaza, las hábiles manos de las mujeres saraguro crean hermosas bisuterias con coloridos mullos, chaquiras, canutos y el clásico hilo de cáñamo.

Collares, manillas, anillos y llaveros son demandadas por turistas y visitantes que las compran como obsequios o como accesorios. Estas prendas son generalmente comercializadas en ferias, talleres o casas.

#MeQuedoEnEcuador para conocer y valorar los saberes y tradiciones que las mujeres del sur del país cultivan en sus comunidades y que hoy se constituyen como un atractivo turístico cultural.

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