Surfeando en el Pacífico ecuatorial

Hablar del mundo azul es hablar de un impresionante 80 por ciento de toda la vida en la Tierra que se encuentra oculta bajo las olas y de ese vasto océano global que pulsa en torno a nuestro mundo; que conduce las fuerzas naturales que mantienen la vida en nuestro planeta.

Cuando estamos en la playa viendo las olas romperse en la orilla, pueden parecer casi insignificantes, pues el complejo e interesante proceso de formación que atraviesan generalmente es ignorado.

Esa ola que miras en la costa, bien pudo haberse formado a pocos metros de la orilla, o bien haber viajado miles de miles de kilómetros hasta romper en la arena de la playa sobre la que tú te encuentras.

Hoy les hablaré del surf, una de las modalidades turísticas de aventura que consiste en dejarse llevar de pie sobre una tabla, que es arrastrada a gran velocidad por una ola que rompe. La tabla pesa unos diez kilos y tiene un largo aproximado de dos metros y medio.

A pesar de que surfear es una de las actividades más difíciles y físicamente exigentes que puedes hacer, también es una actividad al aire libre única y muy satisfactoria.

En la actualidad, se dan ciertos estereotipos sobre los surfistas. Por lo general, hay quienes los ven como los tipos con cuerpo bien formado, el bronceado perfecto y cabello largo; pero vistos también como “unos vagos”, ya que pasan la mayor parte del tiempo ondeando en la playa. Sin embargo, detrás de todo hay mucha paciencia, concentración y equilibrio completo del cuerpo, como el surf lo exige. Para quienes cultivan esta actividad, surfear ayuda a encontrar una conexión más cercana con el océano.

Montañita es una comunidad muy famosa en la Costa ecuatoriana para la práctica de esta actividad. A tan solo dos horas de la ciudad de Guayaquil y frente al Océano Pacífico, la playa de Montañita es uno de los lugares de práctica de surf, más famosos de Sudamérica. Su principal valor es que tiene el oleaje apropiado todo el año. Aquí se celebró el primer Campeonato de Surf internacional de Ecuador, en 1988. Está considerada como la capital del surf de nuestro país.

San Mateo, en Manta, provincia de Manabí, es otro de los lugares donde los surfistas encontrarán olas largas, igual que Mompiche en Esmeraldas; y no podría faltar el “Hawái ecuatoriano”, la isla de San Cristóbal, en Galápagos; y los puntos exclusivos para la práctica del surf como son Carola y Lobería, en la misma isla.

Si te interesa realizar esta actividad en la modalidad turística de aventura, los costos van desde USD 10 por el alquiler de la tabla por dos horas. Y si quieres aprender a surfear, acude a lugares especializados y que estén regularizados; el costo por dos horas de instrucción es de USD 25.

Según describe el argentino Manino Andant, experto y amante de esta actividad, “la emoción que viene con la superación de tus miedos y la euforia asociada a coger esa ola rápida y pesada –que nunca pensaste que podrías llegar a surfear– también están vinculadas a la liberación de dopamina; ya que el neurotransmisor juega un papel clave en la recompensa y en los sistemas motivacionales del cerebro. A cambio, ganas confianza y estás preparado para mayores desafíos”.

¡Así que no te detengas! Conéctate con el mar, ¡VIVE! el emocionante surf en aguas ecuatorianas.

Hasta la próxima…

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