Oswaldo Guayasamín es el pintor ecuatoriano ícono de Latinoamérica, reconocido a nivel mundial por su capacidad de comunicar la historia del mestizaje y su sentir como pueblo.

 

Su obra pictórica, escultórica y humanista - expresionista está marcada por tres etapas principales: “Huacayñan o camino del llanto”, que retrata dos años de su peregrinaje por América Latina, sus ciudades, su gente y las expresiones de sus pueblos. La segunda es la “edad de la ira” que refleja el devastador siglo XX con las guerras mundiales y dictaduras, donde se refleja la mayor expresión del ser humano en contra de sí mismo. Y finalmente, “edad de la ternura” que suaviza su obra con trazos y expresiones en honor a su madre, a las madres del mundo, a los niños y al amor.

 

Su legado es el patrimonio más importante en el arte contemporáneo que posee el Ecuador, por la fuerza telúrica de sus cuadros, por la impresión semántica del color, por la temática comprometida y vital que aborda en sus pinturas y su obra cumbre “La Capilla del Hombre”. En este lugar es posible adentrarse en sus ideas y el ímpetu de esperanza e igualdad de su trabajo.

 

Toda su obra fue entregada a la Fundación Guayasamín, creada por él mismo en 1976, entidad que actualmente maneja la capilla, éste es su gran proyecto, fue diseñado por el propio Maestro Guayasamín y presentado en los años ochenta ante la Unesco que la consideró como “el proyecto de mayor trascendencia cultural para la región”. Pasaron muchos años hasta que la capilla abra sus puertas, de hecho Guayasamín no pudo ver concluida su obra. Sin embargo al recorrer sus espacios de perfecta armonía arquitectónica se siente la intención y el sentido de arraigo a la tierra y hacia sus raíces, así como la impotencia del autor frente al dolor, la humillación y la tortura en la historia y también el amor que recorrió su vida.

 

Caminar por los amplios pasillos donde están montadas las pinturas brinda una sensación que estremece al que tiene una mirada sensible al arte, la miseria de la violencia grita y la ternura envuelve. Las figuras humanas de Guayasamín descolocan las formas y segmentan el cuerpo, reconstruyéndolo para formar un encaje que resignifica lo humano, lo transfigura y valora en sí mismo, a través de todas las imágenes impactantes que salieron de las pinceladas del autor.

 

Este singular edificio recubierto de piedra y similar a las pirámides de civilizaciones aborígenes, es una singular pieza arquitectónica, tiene 3.600 metros cuadrados de construcción divididos en tres niveles y constituye uno de los puntos más altos de Quito, a 3.100 metros sobre el nivel del mar. Este lugar es un monumento al hombre latinoamericano y a su historia, es el templo al hombre que ha sobrevivido a la crueldad y la tortura por las formas de violencia. Lo que pretende este templo de la humanidad es realzar la importancia de la vida por sobre todas las cosas y el rechazo al sufrimiento. Allí se puede apreciar la creación muralística de Guayasamín, concebida expresamente para la Capilla del Hombre, como es “La Pietá”, en su interpretación de La Pietá de Avignon, lecho de muerte de Jesucristo, que se exhibe en el Louvre.

 


En la capilla está el mural movible “Los Mutilados”, calificado por Guayasamín como una de sus obras más importantes diseñada por él, para ser la pieza principal del domo central, que tiene dos millones de formas de apreciarlo. En la parte inferior del edificio está “La llama eterna por los Derechos Humanos y por la Paz”, para mantener la conciencia de la humanidad encendida, como un llamado hacia el respeto del hombre y la igualdad.

 

Todo visitante que esté en la capital del Ecuador podrá adentarse en la historia y arte contemporáneo de los pueblos de Ecuador y Latinoamèrica en la Capilla del Hombre y la casa Museo del Maestro Guayasamín.

 

 

La Fundación Guayasamín y la Casa Museo.

 

Desde 1976 la Fundación Guayasamín ha manejado el patrimonio entregado al pueblo ecuatoriano y para ello ha creado un museo y salas de exhibición apropiadas para que la obra del pintor de Iberoamérica siga difundiéndose y acercándose a visitantes locales y extranjeros.

 

El Museo Casa Guayasamín abrió sus puertas en noviembre de 2012. Allí se encuentran anécdotas y parte de la vida personal del maestro. Su privilegiada ubicación permite figurarse la perspectiva con la que él miraba la ciudad, que apunta en línea recta a uno de sus sitios de mayor inspiración: El cóndor huachana o mirador de cóndor, pared rocosa que está en medio de Quito y el Rucu (viejo) Pichincha, volcán que limita la ciudad hacia el occidente.

 

Su casa era un lugar importante en su vida, donde disfrutaba de la compañía de sus amigos, familia y a veces de la visita de personalidades de renombre mundial. Por eso fue abierta al público, para acercar su intimidad y compartir el espacio del pintor. Las piezas de arte local y mundial de algunos maestros de la pintura universal también están exhibidas allí.

 

Abierto al público de martes a domingo de 10:00 a 17:00. El lugar cierra lunes y feriados. Costo de ingreso: USD $6

Estudiantes, tercera edad y discapacitados mitad de precio.

Menores de 12 años gratis.

Domingos gratuitos para todo público

www.guayasamin.org  www.capilladelhombre.com

 

 

Oswaldo Guayasamín:

 

Oswaldo Guayasamín Calero nació en Quito en 1919, su padre era de ascendencia indígena y su madre, mestiza. Fue el primero de diez hermanos. Estudió pintura y escultura en la Escuela de Bellas Artes de Quito, además de ser Arquitecto, decorador y escultor. Expuso por primera ocasión a los 23 años, en 1942. Allí comenzó a ser reconocido con premios hasta que en 1952, a los 33 años de edad, gana el “Gran Premio de la Bienal de España” y luego el “Gran Premio de la Bienal de Sao Paulo”, en Brasil.

 

El maestro Guayasamín ha expuesto en todas las capitales de América y en muchas ciudades de Europa como Leningrado (L’Ermitage), Moscú, Praga, Roma, Madrid, Barcelona y Varsovia. En total realizó más de 180 exposiciones individuales y su producción fue muy fructífera en cuadros de caballete, murales, esculturas y monumentos. Sus murales más representativos están en Quito: en el Palacio de Gobierno, en la Asamblea Nacional, en la Universidad Central y en el Consejo Provincial de Pichincha. En Madrid, en el Aeropuerto de Barajas; en París, en la sede de la Unesco, y en Sao Paulo, en el Parlamento Latinoamericano.

 

Fue amigo cercano de importantes intelectuales y estadistas del mundo progresista y ha retratado a algunos de ellos como Francois y Danielle Mitterrand, Gabriel García Márquez, Fidel y Raúl Castro, Rigoberta Menchú y Carolina de Mónaco entre los más destacados. Murió en 1999 a los 79 años de edad.

 

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