Septiembre & Octubre 1835

 

CHARLES DARWIN, 1968 | FOTO: J.M. CAMERON

Siempre hemos asociado a Charles Darwin con el tema de evolución y selección natural, y a su vez, decimos que las Islas Galápagos son el laboratorio de la evolución. Sin embargo, la relación entre Charles Darwin y las Islas Galápagos es directamente proporcional al poder de observación que todos los seres humanos tenemos (unos más que otros).

 

Es justamente ese poder de observación que permitió a Darwin observar eventos naturales y ambientales fuera de la retina de las personas "normales". Es la profundidad de sus observaciones, más que cualquier análisis científico, lo que invita a cuestionarnos permanentemente la aparición de nuevos seres vivos sobre la Tierra.

 

¿Cómo pudo esta naturaleza aparentemente estática darnos tanta variedad y variabilidad de especies? ¿Cómo podíamos tener un dinamismo y energía tan fuerte en el planeta y pensar que la Tierra no había cambiado al pasar de los tiempos? ¿Cómo era posible que en el medio del trópico y justo en la línea ecuatorial tengamos estos seres "raros" de climas más fríos viviendo bajo un canicular sol y encontrando agua fría en la Latitud 0° 00’ 00’’? ¿Cómo era posible que estos reptiles anti-diluvianos con un caparazón gigante y pesado puedan estirar su cuello hasta alcanzar las suculentas ramas y tallos de cactus gigantes? ¿Sería posible admitir por sólo unos momentos que en efecto la vida en la Tierra no era tan estática y que la vida no era tan joven cómo se creía?

 

Justamente eran esas profundas preguntas las que rondaban por la mente de Darwin y fueron estos conceptos los que aterrizaron en el desarrollo de la teoría de la evolución por medio de la selección natural…era exactamente el desafío a sobrevivir frente a condiciones cambiantes lo que determinaba la supervivencia de algunos, la desaparición de otros, y la aparición de nuevos seres. Los grandes motivadores para este profundo pensamiento en Charles Darwin, provienen de las siempre fascinantes Islas Galápagos, particularmente de su geología y su indefatigable vida animal y vegetal.

 

HMS BEAGLE, 1900 | "THE POPULAR SCIENCE MONTHLY"

El HMS Beagle junto a su perfeccionista Capitán Robert Fitzroy, estuvo en las islas Galápagos como parte de un largo viaje cartográfico por el mundo y que originalmente iba a durar sólo 3 años. Finalmente, duró 5 largos años, pero todas las rutas fueron llenas de inigualables experiencias. Fue exactamente en estos meses, hace 179 años, que Charles Darwin llegó a Galápagos un 15 de septiembre de 1835. El Beagle exploró las islas durante 5 semanas y sólo 4 islas fueron visitadas (exploradas): San Cristóbal, Isabela, San Salvador y Floreana.

  

 

Fue únicamente en la Isla Floreana en donde Darwin tuvo contacto con el pequeño contingente humano oficialmente asentado en las islas (no olvidemos que las islas fueron tomadas como territorio ecuatoriano en 1832), y es aquí en donde se le explica a Darwin cómo ciertas variaciones anatómicas en las tortugas permitían identificar su potencial lugar de origen. Él no puso mayor atención a este tema, pero tomó nota del mismo, y es una vez más ese fantástico poder de observación que motiva a Charles Darwin a utilizar a las tortugas gigantes (Galápagos) como uno de los ejemplos de selección natural en su máxima obra "El Origen de las Especies".

 

Charles Darwin pudo observar tres especies de cucuves dentro de cuatro que en total existen en Galápagos.
CUCUVE, GALÁPAGOS. FOTO: FRANCISCO DOUSDEBÉS

Adicionalmente, él habla de los cucuves como otro ejemplo. No se asocia a los posteriormente famosos pinzones de Darwin como ejemplo directo, pero es gracias a las observaciones y anotaciones de Darwin que futuros científicos llegan a la misma conclusión para estas pequeñas aves.

 

El 20 de octubre de 1835, el HMS Beagle concluye su viaje cartográfico por Galápagos y continúa su rumbo hacia las Islas Sociedad (Tahiti). Le tomaría a Darwin casi un mes llegar a su nuevo destino.

 

Mientras tanto, las tranquilas aguas del Pacífico Occidental le darían tiempo para ir analizando sus observaciones y llegar a sus primeras conclusiones.

 

Galápagos es sin duda alguna una invitación a los sentidos; es con toda razón el lugar más influyente en Charles Darwin y sus observaciones, y nos invita a diario a seguir explorando ese mismo poder de observación que cada uno de nosotros tenemos en nuestro consciente y subconsciente.

 

ISLA SAN CRISTÓBAL | FOTO: FRANCISCO DOUSDEBÉS

Esta maravilla mundial, Patrimonio Natural de la Humanidad de la UNESCO desde 1978, es parte de un gran país llamado Ecuador y contribuye a rescatar el respeto por la biodiversidad y la conservación de los recursos naturales.

 

Visitar las Islas Galápagos nos permite invitar al "pequeño Darwin" de todos nosotros, a revivir su gran poder de observación; y qué mejor ahora que durante septiembre y octubre, cuando celebramos un nuevo aniversario de su visita allá por 1835. El mundo está reservado para los exploradores de corazón.

 

Texto por: Francisco Dousdebés, Experto en Galápagos

 

 

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