Deslumbrantes retablos dorados. Impresionantes imágenes y pinturas religiosas. Señoriales conventos e iglesias. Estas son algunas de las características que describen al invaluable legado histórico y patrimonial que posee el centro histórico de Quito y Guápulo. La Escuela de Arte Quiteña fue la precursora de este auge artístico.

 

Fray Jodoco Ricke, uno de los miembros más notables de la orden Franciscana, fundó en 1546 la primera escuela de arte en Quito. Tuvo influencia de algunas corrientes artísticas: El Renacimiento Italiano,Arte Flamenco, Arte Morisco (mudéjar), influencias Orientales, estilo Barroco, y lo auténtico nativo, según Martha García, guía nacional de turismo, especializada en Arte Quiteño.

 

 

SINCRETISMO

 

“El sincretismo es el proceso por el cual los elementos de una religión son asimilados en otra religión, que ocasionan un cambio en los principios fundamentales o la naturaleza de esas religiones. Es la unión de dos o más creencias opuestas, de modo que la forma sintetizada es una cosa nueva. No siempre es una fusión total, pero puede ser una combinación de segmentos separados que siguen siendo compartimentos identificables”, se lee en la definición del portal web Creer.

 

En las obras de la Escuela Quiteña se observan ejemplos del sincretismo entre la religión Católica, y las culturas prehispánicas. Se utiliza a la figura del sol (Inti), combinado o reemplazado con la figura de Dios, en el catolicismo. Otro ejemplo es el uso de personajes indígenas interactuando con personas europeas, en pinturas o esculturas. Así mismo, se puede evidenciar afroamericanos y europeos en la misma pintura. Esto demuestra la fuerza del sincretismo cultural y religioso en el Arte Quiteño, durante el período colonial.

 

Quito fue la puerta de ingreso y centro de espiritualidad durante la Conquista de España. Su centro histórico supera en tamaño (375 hectáreas), al de Lima, Cuzco y otras ciudades latinoamericanas.

 

 

MUESTRA DEL ARTE QUITEÑO

 

Las iglesias más importantes de Quito son: San Francisco, Catedral Metropolitana, Santo Domingo, San Agustín, La Compañía de Jesús, Guápulo, El Sagrario, Carmen Antiguo, Carmen Moderno, La Merced, y Santa Clara.

 

La imaginería Quiteña (esculturas o imágenes religiosas), tuvo a los siguientes representantes: Diego De Robles, Francisco Del Castillo, El Padre Carlos, Bernardo De Legarda, autor de la famosa Virgen de Legarda, con su réplica a gran escala: la Virgen del Panecillo; Pampite, Francisco Tipán, Manuel Chili (Caspicara), Menacho, y Zangurima, entre los principales.

 

La Escuela Quiteña estuvo también integrada por pintores de la talla de Juan De Illescas, Miguel De Santiago, Goribar, Samaniego, Hernando De La Cruz, y Bernardo Rodríguez, de acuerdo a información proporcionada por la guía de turismo Martha García.

 

 

ESTILO BARROCO

 

Está presente en varias iglesias, pinturas e imágenes de la ciudad de Quito. El barroco, como estilo artístico, “inicia en Italia en el siglo XVI y perdura hasta el XVIII; se difundió por toda Europa. Varios autores coinciden en decir que fue el arte de la Contrarreforma porque reaccionó contra la severidad del Protestantismo. La Iglesia Católica alentó, por ello, la edificación de exuberantes templos adornados con gran profusión de esculturas y pinturas y los artistas fueron persuadidos a alejarse de los temas paganos, de los desnudos y las escenas escandalosas”, se menciona en el Análisis Comparativo entre las escuelas de arte colonial de Quito, Lima y Cuzco,  de Rex Sosa.

 

La irrupción del barroco en Quito se dio gracias a la fuerte influencia europea de la Conquista: “en Roma se inició un período de construcción de fastuosas iglesias y capillas monumentales. El objetivo era expandir la fe, atraer e impresionar a los creyentes, emocionar y conmover, todo ello en un marco de lujo y teatralidad”, dice el análisis de Sosa.

 

En cuanto a la escultura, muchas obras están destinadas a decorar y complementar el conjunto arquitectónico. “El virtuosismo del movimiento, generalmente en espiral, es típico de estas obras que se vuelven más urbanas pues aparecen en calles, plazas y fuentes. En este sentido, el barroco es un arte eminentemente urbano”, se indica en el análisis.

 

Mientras se recorre el centro histórico de Quito es posible observar la majestuosidad y belleza de las fachadas de museos, iglesias y conventos que están abiertos al público para ser visitados. Algunos de estos sitios turísticos abren todos los días de la semana y tienen precios asequibles para los visitantes.

 

“El barroco se caracterizó por su fuerza y monumentalidad, su movimiento compositivo, su dinamismo, su expresividad y el tratamiento de la ropa en las esculturas que participan también de esta agitación y se arrugan en pliegues que revolotean como sacudidos por el viento. Las figuras se muestran en acciones violentas y en actitudes de esfuerzo y tensión. Gusta de la expresión de estados de ánimo emotivos: éxtasis, miedo, ansiedad, etc., que se traducen en los rostros de los personajes”, menciona el análisis.

 

 

IGLESIA COMPAÑÍA DE JESÚS

 

Considerada como el mejor edificio religioso de las tres Américas, por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura, (UNESCO), por sus siglas en inglés. “La Compañía de Jesús fue construida entre 1605 y 1765. Su diseño arquitectónico tomó referencias de dos emblemáticos templos jesuitas de Roma, Il Gesú y San Ignacio”, según el portal web de la Fundación Iglesia de la Compañía de Jesús, (FICJ).

 

El templo pertenece a la Orden Jesuita. “En su interior posee una planta de cruz latina, nave central, naves norte y sur, crucero, transeptos norte y sur, presbiterio, antesacristía, sacristía y capilla”, de acuerdo al portal web de la FICJ.

 

“La nave central está cubierta por una bóveda de 26 metros de altura, realizada en ladrillo, piedra pómez y finamente decorada con yeso, policromía y pan de oro en estilo mudéjar”, señala el portal web. Se calcula que el templo contiene en total 23 quilates de oro.

 

“La fachada de la Iglesia es una sobresaliente obra de estilo barroco, construida toda en piedra gris de origen volcánico. Tiene cada espacio cubierto con el más mínimo detalle finamente labrado; así se admiran flores, ángeles, arcángeles, símbolos eclesiásticos  y varias imágenes representativas de la Iglesia Católica y de los fundadores de la Orden jesuita”, reseña el portal web de la FICJ.



“La torre de la iglesia, en época colonial reconocida como la más alta de la ciudad, sufrió dos terremotos: el primero en 1859, luego de lo cual fue reconstruida. En 1868, año desde el que permanece como se la conoce hasta la actualidad”, de acuerdo al portal web de la FICJ.

 

 “Quito se proyecta como uno de los más fieles y característicos testimonios  del Arte Hispano en América y de la fusión de este con el arte indígena; tal como se puede apreciar en las líneas, el material y los símbolos que adornan el centro histórico de la ciudad”, finaliza diciendo Martha García.

 

Por la extraordinaria arquitectura de sus edificios religiosos, la riqueza de sus retablos barrocos, la policromía de sus imágenes religiosas y el incalculable legado de los artistas que formaron parte de la famosa “Escuela Quiteña”, en 1978 la UNESCO declaró la ciudad de Quito como “Patrimonio de la Humanidad”.

 

El casco colonial de Quito, con su riqueza artística y arquitectónica, está a disposición de los turistas que deseen visitarlo. Existen varios museos, iglesias, conventos, y centros culturales abiertos al público. Conocer Quito es admirar su historia, riqueza y experimentar sensaciones únicas al trasladarse temporalmente a un complejo pasado, pero a su vez muy rico. 

 

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