Historia


El explorador más famoso en las Islas Galápagos fue Charles Darwin. Su viaje a bordo del HMS Beagle fue una verdadera aventura de clase mundial y en las islas su gran poder de observación lo mantuvo muy ocupado y tomando notas de todo lo que podía encontrar. Estas observaciones dejarían una profunda huella en Darwin, ya que serían la base para su obra maestra 25 años más tarde: su libro El Origen de las Especies. La obra de Darwin no hubiera tenido ningún sentido si Galápagos no estaba en el plan de viaje del HMS Beagle. Es que Galápagos se convirtió en el desierto tropical más enigmático de todo el viaje. ¿Cómo era posible que un lugar con vegetación tropical tenga también pingüinos ? ¿Cómo era posible que la temperatura del mar no sea tan cálida y que la línea ecuatorial cruce las islas de este a oeste? Son estas observaciones las que dejaron a Darwin intrigado: exactamente como un visitante en la actualidad se emociona al hacer snorkeling con pingüinos, explorar las partes altas de las islas en búsqueda de las tortugas gigantes y quedarse impresionado de ver las iguanas marinas ir al mar y buscar algas en las rocas o sumergirse a profundidades en busca de alimento.


Y es que las islas han tenido muchas historias que contar, y hoy en día cada visitante escribe la suya. Muchos, por ejemplo, se quedan en total silencio al ver el cortejo nupcial de los piqueros patas azules, o el encuentro de cetáceos inmensos en las aguas del Canal Bolívar en el Oeste del archipiélago. Galápagos nos cuenta una historia diaria y lo hace con toda su fuerza y amplia sinceridad. Son estas historias las que dejaron a muchos exploradores en total conexión con las islas. Incluso, en la década de los años 40, pero con otros motivadores, los Estados Unidos de América alquiló la Isla Baltra para utilizarla como una base militar posicionada estratégicamente para la protección del Canal de Panamá.


Hace unos 200 años Galápagos ya tuvo algunos intereses exploratorios, y a pesar de que fue descubierta por accidente en 1535, fueron los bucaneros, piratas y balleneros quienes pusieron a las islas en un contexto económico de aprovechamiento. Esta realidad plasmó en todos sus exploradores lo estratégico que se volvió el visitar a las Islas Galápagos en el pasado. Fueron exactamente los primeros bucaneros y luego los balleneros quienes encontraron en las emblemáticas tortugas gigantes el gran recurso alimenticio, y así fue como sus números bajaron drásticamente. Hoy en día, y gracias a los esfuerzos del servicio Parque Nacional Galápagos y la Estación Científica Charles Darwin, los números y status de las poblaciones sobrevivientes son historias de éxito y estos ejemplos de aplicación han sido utilizados por otros países para desarrollar otros programas de conservación. En muy poco tiempo, las Islas Galápagos se han vuelto un ejemplo de manejo para todo el mundo.


Las Islas Galápagos mantienen intacto el 95% de su biodiversidad original. Dicho de otra manera, la presencia del hombre en las islas sólo ha causado el 5% de la pérdida de su biodiversidad original. Esta realidad le convierte a Galápagos en el mejor modelo de conservación y en un lugar mundial muy alto de conservación en islas oceánicas.

La experiencia Galápagos también puede ser muy gratificante bajo el agua. Ver especies como pingüinos junto a peces tropicales, lobos marinos junto a tortugas marinas, y mucho más, son experiencias únicas e irrepetibles en otros sitios del mundo. La integridad de la Reserva Marina de Galápagos cumple un rol vital en la supervivencia de las especies en tierra.


Sin duda alguna, los pinzones de Darwin son un grupo de aves que podrá parecer algo simple ya que son aves de tierra no muy llamativas. Y es en este grupo de aves que se basan los estudios modernos en selección natural y biología evolutiva, para explicar los fundamentos de sus principios. Cuando se explora Galápagos, cualquier isla es excelente para apreciar estas aves y ciertas islas son espectaculares para entender las diferencias entre estas 13 especies. Islas como Santa Cruz, San Cristóbal, Española, Isabela y Genovesa permiten ver no sólo diferentes especies de pinzones, sino también marcadas diferencias en los tamaños de los picos y en la conducta de alimentación de cada una. La clave entonces es un buen par de binoculares y mucho detalle en las observaciones que se realizan. Los diferentes tamaños en los picos calzan perfecto con la idea de diferentes herramientas que cumplen varias funciones. Esa es la base de la selección natural: diferentes nichos disponibles han sido ocupados por variadas adaptaciones a las formas originales. Este es el mundo mágico que se puede observar y apreciar en las islas, declaradas, además, parque nacional y reserva marina. El recurso marino soporta la mayoría de las especies que vemos en tierra, ya que estas dependen del océano para su supervivencia.


Es en el mar donde se alimentan los albatros, piqueros, fragatas, pingüinos, cormoranes, lobos marinos, gaviotas, garzas, y muchos más. Y es en tierra donde vemos a todas estas especies.


Los colores de las islas vienen de la luz tropical ecuatorial y de los diferentes productos volcánicos que las islas han desarrollado por sus extensas erupciones volcánicas. La toba es una serie de estratos de ceniza compactada que se forma cuando el magma toma contacto brusco con el agua del mar a profundidades no muy altas. Los colores de estas formaciones varían desde el amarillo pardo hasta el café oscuro, pasando por anaranjados, rojos oscuros y sus respectivas gamas, que mezclados con la luz del amanecer o atardecer dejan a cualquier visitante totalmente enamorado.

Share this post

Submit to DiggSubmit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to StumbleuponSubmit to TechnoratiSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn